Frutas para perros: cuáles pueden comer y cuáles evitar
Las frutas pueden ser una forma diferente de ofrecer a nuestros peludos un pequeño premio ocasional. Algunas aportan agua, fibra, vitaminas y otros nutrientes interesantes, pero no todas son adecuadas para los perros ni deben ofrecerse de la misma manera.
La cantidad, la preparación y el tipo de fruta son importantes. Debemos retirar aquellas partes que puedan resultar perjudiciales, como huesos, semillas o determinadas pieles, y ofrecer siempre porciones adaptadas al tamaño del perro.
Hoy repasamos algunas frutas que podemos incorporar de forma ocasional y otras que es mejor mantener lejos de su alcance.
¿Qué frutas pueden comer los perros?
Manzana, arándanos, fresas, sandía o mango son algunos ejemplos de frutas que los perros pueden consumir como complemento ocasional, siempre que se preparen correctamente y se ofrezcan con moderación.
No deben sustituir a una alimentación completa y equilibrada. Podemos entenderlas más bien como una alternativa puntual a otros premios.
La manzana es una opción fácil de encontrar y cómoda para ofrecer en pequeños trozos. Su contenido en agua y fibra hace que pueda convertirse en un premio fresco y crujiente.
Antes de dársela a nuestro peludo debemos retirar el corazón, el tallo y todas las semillas. Después podemos cortarla en pequeños trozos adaptados a su tamaño para facilitar la masticación.
Como ocurre con el resto de frutas, no necesitamos grandes cantidades para que disfrute de ella: unos pocos trozos son suficientes.
Pequeños, fáciles de ofrecer y ricos en antioxidantes, los arándanos pueden utilizarse como un premio ocasional.
Podemos ofrecerlos frescos y bien lavados, siempre en cantidades moderadas y teniendo en cuenta el tamaño de nuestro peludo. Si es la primera vez que los prueba, conviene empezar con una cantidad pequeña y comprobar cómo los tolera.
Además, por su reducido tamaño pueden resultar muy prácticos como premio natural durante determinados ejercicios o juegos.
Sí. Las fresas son otra de las frutas que podemos ofrecer ocasionalmente a los perros. Contienen principalmente agua, además de fibra y distintos micronutrientes.
Lo ideal es lavarlas bien, retirar las hojas y el tallo y cortarlas en trozos pequeños. De esta forma resulta más sencillo controlar la cantidad y adaptarla al tamaño del perro.
Mejor fresas naturales que productos preparados con fresa: yogures azucarados, almíbares, mermeladas y otros productos procesados no tienen las mismas características que la fruta fresca.
Especialmente durante los días calurosos, la sandía puede resultar muy apetecible por su elevado contenido en agua.
Pero hay una regla importante: solo debemos ofrecer la pulpa, retirando previamente la cáscara y las semillas. Una vez preparada, podemos cortarla en pequeños dados y ofrecer unos pocos como premio.
Y aunque sea una fruta muy rica en agua, no sustituye a algo mucho más importante: nuestro peludo debe tener siempre agua fresca disponible.
El mango también puede formar parte de esta lista. Su sabor dulce hace que algunos perros lo encuentren especialmente apetecible, pero precisamente por ello debemos controlar la cantidad.
Hay que retirar completamente el hueso y la piel y ofrecer únicamente la pulpa cortada en pequeños trozos.
Es una fruta que reservaríamos como capricho ocasional, dentro de una alimentación equilibrada y sin convertirla en algo habitual o abundante.
Frutas que los perros deben evitar
Que algunas frutas sean adecuadas no significa que todas lo sean. Y aquí sí merece la pena distinguirlas.
Las uvas y las pasas no deben ofrecerse a los perros, ya que pueden causar una intoxicación grave y daño renal, y no existe una cantidad que podamos considerar segura para todos los perros.
También debemos tener precaución con frutas con huesos o semillas problemáticas, como las cerezas. Más allá de la propia pulpa, el hueso supone riesgos y no es una fruta que recomendemos utilizar como premio habitual.
El aguacate tampoco sería nuestra elección como premio: además de su elevado contenido en grasa, el hueso puede provocar atragantamientos u obstrucciones y otras partes de la planta contienen persina.
Por eso, cuando queramos introducir una fruta nueva, lo más sencillo es comprobar primero que sea adecuada y consultar con nuestro veterinario si tenemos cualquier duda.
Fruta sí, pero siempre con moderación
Introducir nuevos sabores puede ser una forma estupenda de variar ocasionalmente los premios de nuestros peludos. La clave está en hacerlo con sentido común: frutas adecuadas, bien preparadas, cantidades pequeñas y siempre como complemento de su alimentación habitual.
Además, cada perro es diferente. Su tamaño, edad, alimentación habitual o necesidades particulares pueden hacer que un alimento adecuado para uno no sea la mejor opción para otro.
En Innovacan Valencia creemos que cuidar de nuestros peludos también significa conocer mejor sus necesidades y tomar pequeñas decisiones que contribuyan a su bienestar cada día.